El nervio tibial posterior al llegar a la región calcánea interna, se va a dividir en ramos plantar medial y nervio plantar lateral; siendo el nervio de Baxter una rama accesoria de este último.

La rama de Baxter va a inervar toda la región interna proximal del calcáneo, asiento frecuente de dolor coincidente en las fascitis plantares.

El nervio plantar de Baxter puede verse comprimido entre los fascículos del abductor del primer dedo y el cuadrado plantar. Hay que tener en cuenta que el diagnóstico y el tratamiento debe ir enfocado a trabajar esa región.

Otro lugar de atrapamiento puede darse entre el músculo flexor corto de los dedos y la región inferior ósea del calcáneo.

Las alteraciones mecánicas del retropié y del primer rayo, así como las del calcáneo pueden ser génesis de la clínica similar a la de la fasciosis por compresión del nervio ya descrito.

Es posible también que la presencia del clásico espolón calcáneo provoque la compresión de esta rama en su trazo plantar, consideración clínica clave también en el diagnóstico diferencial.

Descartada la fasciosis, en la consideración clínica de este síndrome hay que tener en cuenta todo el recorrido de la rama nerviosa para descartar atrapamientos en otras regiones que pueden manifestar clínica similar:

  1. Región lumbo-sacra (valoración y tratamiento)
  2. Piramidal
  3. Cuadrado crural
  4. Canal isquiotibial
  5. Cabeza corta/larga bíceps
  6. Arcada del sóleo (tibial posterior)
  7. Túnel tarsiano

Una vez se sospecha del atrapamiento de la rama de Baxter, el abordaje osteopático revisará primero todo el diagnóstico de movilidad de las estructuras implicadas y posteriormente la aplicación de maniobras sobre:

Articulación tibio-tarsiana, (tibia/astrágalo)

La relación con la tibia y el canal tarsiano: técnicas manuales articulares o de thrust.

Articulación Subastragalina:

El calcáneo es zona de inserción de la musculatura implicada y estructura responsable en la posible compresión. Por ejemplo, un retropié pronado aumentará la tensión interna y la actividad de la musculatura abductora.

Bajo un criterio diagnostico acertado y con el abordaje terapéutico descrito, el pronóstico debería ser favorable, aunque en algún caso el paciente podría no mejorar.

En estos casos el tratamiento médico conservador infiltrativo sería el siguiente paso en las opciones terapéuticas. La cirugía de liberación fascial es el último recurso en este caso.