La artrosis es un trastorno que cursa con una degeneración articular y se caracteriza por generar lesiones en el cartílago y alteraciones en el hueso subcondral. Se trata de una de las patologías articulares más prevalentes y según varios estudios se produce con más frecuencia en mujeres. Por otra parte, cabe destacar que hay articulaciones que son más susceptibles de experimentar dicho trastorno.

Las manifestaciones clínicas de este trastorno se resumen en: dolor, rigidez y disminución de la movilidad, entre los más frecuentes. También puede llegar a darse un derrame sinovial. Es importante tener en cuenta que el cartílago no tiene terminaciones nerviosas sensitivas, por tanto el dolor no lo causa el cartílago en si, sino que es ocasionado por la inflamación de estructuras que están en las inmediaciones, sinovitis o alteraciones musculares. El dolor que padecen estos pacientes suele extenderse en el tiempo y puede llevar asociado factores psicosociales, por ello se trata de dolor de tipo crónico, el cual puede tener mucho impacto en la calidad de vida del paciente. Este dolor es de tipo mecánico, es decir, se agrava cuando se realizan actividades.

La prevención para este trastorno se basa principalmente en trasformar los factores de riesgo modificables anteriormente mencionados. El tratamiento para la artrosis, como todo tratamiento que realiza el fisioterapeuta, debe ser personalizado y dependiente de la exploración física y la valoración.

Generalmente, las manifestaciones clínicas de esa entidad suelen abordarse desde el punto de vista farmacológico y no farmacológico. En el tratamiento conservador, los fisioterapeutas deben tener como objetivo:

  • Prevenir o retrasar el avance de la lesión
  • Reducir el dolor
  • Mejorar la movilidad articular para mejorar la función

Aunque la artrosis se caracteriza por presentar dolor de tipo mecánico que aumenta cuando se comienza una actividad, el ejercicio terapéutico resulta muy beneficioso para estos pacientes y por el contrario como muchos pueden pensar, el sedentarismo es peor para este tipo de pacientes. Algunos tipo de ejercicio, como el aeróbico han demostrado reducir el dolor, incluso en dosis muy bajas

El ejercicio aeróbico no es el único tipo de ejercicio que ha demostrado resultado resultados beneficiosos, también los ejercicios de resistencia y fuerza han reportado efectos positivos para disminuir el dolor y mejorar la función. Por ello, el papel del fisioterapeuta para la prescripción de un plan de ejercicio terapéutico acorde a las manifestaciones clínicas del paciente es muy importante. Además, el fisioterapeuta podrá utilizar más técnicas como la terapia manual para generar analgesia a corto plazo.