La cefalea es uno de los síntomas más habituales que presentan nuestros pacientes cuando acuden a la clínica. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre el 50% y el 75% de los adultos entre 18 y 65 años han padecido algún tipo de cefalea en el último año.

Se define como dolor continuo, no pulsátil en la parte superior del cráneo, zona del occipital y/o frontal. No se suele acompañar de otros síntomas. A veces se asocia con trastornos emocionales y del sueño. Puede durar desde unos breves minutos hasta varios días y es de intensidad leve o moderada sin carácter neuropático.

La eficacia terapéutica de fármacos antiinflamatorios no esteroides sigue siendo incompleta. Los antidepresivos tricíclicos son el fármaco más usado para la CT crónica. No se encuentra una eficacia superior al placebo en muchos de los estudios sobre antidepresivos.

Como osteópatas entendemos la cefalea como un síntoma, no una enfermedad. Es decir, es la consecuencia de diferentes enfermedades, y por lo tanto, para solucionarla, hay que tratar no sólo el síntoma dolor, sino sobre todo, la causa que la determina. Existen una enorme cantidad de posibles causas de la CT y por ello es principal realizar un diagnóstico diferencial exhaustivo para localizar la/s zona/s responsable/s de los síntomas con los test de movilidad y demás pruebas funcionales para poder realizar un tratamiento adecuado y personalizado para nuestro paciente. Muchas veces, el dolor es similar en pacientes diferentes y, sin embargo, la causa de la CT difiere entre ellos.

El tratamiento multidisciplinar, médico y osteopático, es la elección adecuada para la mayoría de cefaleas, incluida la CT. Desde la osteopatía podemos ayudar a que los pacientes mejoren su calidad de vida reduciendo en muchos casos la frecuencia e intensidad de la CT, incluso conseguir que desaparezca totalmente.

Sea cual sea el origen de la cefalea, siempre hay asociada una importante alteración funcional de los vasos sanguíneos que llevan la sangre a la cabeza: durante el ataque de dolor se produce una dilatación de las arterias craneales. Debido a esto, el tratamiento osteopático de la CT no puede olvidar la revisión de la movilidad de la zona dorsal alta y de la zona cervical debido al origen y sinapsis del sistema nervioso simpático autónomo que es el responsable del control autonómico de las arterias. Aplicaremos las técnicas adecuadas para eliminar las restricciones de movilidad; como técnicas de alta velocidad y corta amplitud, articulatorias, etc. Además de esto, es necesario el trabajo del tejido conectivo en tensión para devolver el equilibrio muscular y fascial. En algunas ocasiones, las CT están relacionadas con disfunciones viscerales, cicatrices de intervenciones quirúrgicas, etc. En estos casos, aplicaremos las técnicas adecuadas según el origen.

Fuente:EOM internacional