La epicondilitis es un tipo de tendinopatía, la cual, como su nombre indica, se refiere a una lesión aguda en el área del epicóndilo lateral. El término correcto para determinar esta lesión pasado el periodo agudo es epicondilalgia, aunque comúnmente es más conocido el término de epicondilitis.

Se define como un síndrome de dolor en el área lateral del codo, epicóndilo lateral, que tiene como origen el exceso de movimientos repetitivos, lesivos y rápidos. Este tipo de tendinopatía es la más común en el brazo y la estructura más afectada en este síndrome es el músculo extensor radial corto del carpo. Este tipo de tendinopatía afecta entre un 1%-3% de la población, y es más frecuente en trabajadores de industrias que realizan tareas manuales repetitivas.

Los síntomas más frecuentes de esta lesión son el dolor en la zona lateral del brazo, una reducción de la función de agarre y resistencia en la flexión dorsal de la muñeca. Siendo el dolor y la disminución de la función los síntomas más representativos de esta lesió. Es muy común denominar este síndrome como lesión de codo de tenista. Se ha estimado que entre el 10-15 % de las personas que juegan de forma regular al tenis, desarrollan esta lesión durante su carrera deportiva. Sin embargo, esta lesión es más común en personas que no juegan al tenis pero que realizan actividades y traumatismos repetitivos.

El objetivo del tratamiento es reducir el dolor y restaurar la función, con el fin de evitar la discapacidad. Se ha estimado que la presencia de los síntomas suele ser de entre 6 y 9 meses, a pesar de estar sometidos a un buen tratamiento. El tratamiento suele ser conservador en el 90% de los casos e incluye la fisioterapia y las infiltraciones de corticoides como las opciones más usadas. El tratamiento fisioterapéutico, en el cual no se realizan infiltraciones, destaca el uso de terapia manual con el fin de reducir los síntomas. Una de las técnicas de terapia manual, que ha demostrado tener más evidencia para este tipo de lesión fue la descrita por Mulligan, en la cual se hace uso de una cincha y se realizan movilizaciones laterales del segmento del antebrazo. Por otra parte, la educación del paciente también es fundamental tanto por las posturas adoptadas como por los posibles factores biopsicosociales que pueden estar influyendo en la lesión. Un plan de ejercicio terapéutico también es un buen aliado en este tipo de lesión. Aunque comúnmente se crea que el reposo absoluto es beneficioso para esta lesión, no es así. El movimiento se debe iniciar cuanto antes y se debe realizar un seguimiento y progresión del plan de ejercicios realizado en la clínica y en el domicilio.

Referencias: Fisiosite